Resonancia

Roland Barthes

Sebastian Ibañez

I — La Caja

Si estuviéramos llenos de nosotros mismos, nada de lo que el otro hiciera nos haría vibrar.

La resonancia ocurre hacia adentro. Mientras tanto, todo en el exterior marcha bien.

No amamos a la persona. Amamos la imagen que construimos de ella dentro de nosotros.

II — El Latigazo

Una palabra llega y, según la frecuencia, resuena exactamente con los espacios de dolor que ya existían.

Congelamos ese momento en una imagen. Cómo miró. Qué dijo. En qué tono lo dijo.

El dolor busca ocupar todo el espacio posible. Ya no me ama. Tiene otra. Nunca me quiso.

III — El Colapso

La memoria es un método de tortura: repetimos las imágenes hasta no poder soltar el dolor.

Nada es casual. Si hoy no me miró, empiezo a tejer un hilo que llega hasta una frase que dijo hace tres meses.

Todo sonido que entra en nosotros rima inevitablemente con un dolor pasado.

IV — El Adobo

La resonancia mata la novedad del otro. Lo encierra en nuestra caja para que solo emita los sonidos que ya tenemos dentro.

Lo que nos destruye no suele ser algo oscuro o escondido. Es algo que brilla con demasiada intensidad.

No eres un sujeto que recibe. Eres un cuerpo que es hablado por lo que oye.